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Joxan Goñi: “intentamos reflejar ese pequeño universo que hay en la calle, consiguiendo un equilibrio entre espectáculo y competición”

El urnietarra Joxan Goñi es uno de los directores del exitoso programa de televisión “El Conquistador”. Reconoce que cuando se puso en marcha el programa no esperaba llegar hasta aquí, pero el de este año es la 16ª edición, y el programa programa sigue con muchísimo tirón. Se ha convertido en el programa estrella de ETB con datos de audiencia espectaculares. Goñi cuenta que durante todos estos años el programa ha evolucionado totalmente, pero sostiene que las bases principales siguen siendo las mismas, los participantes y la autenticidad. Por otro lado, explica que lo que ocurre detrás de las cámaras en el proceso de grabación es tan espectacular como lo que se ve en televisión, y nos cuenta los detalles de ese proceso.

Una vez más, el programa ha comenzado muy fuerte. En el estreno obtuvisteis una cuota de audiencia del 24,7% y el resto de programas también han ido muy bien.

Antes de empezar estábamos a la espera del resultado, porque viendo el éxito del año anterior había unas previsiones muy altas tanto dentro como fuera de ETB, y eso para nosotros era una gran presión. De todas formas, hemos empezado bien y estamos muy a gusto con la respuesta que está teniendo el programa de momento.

La cuota de audiencia de ETB2 fue del 8,3% en 2019 y la de “El Conquistador” del 22,5%. Está claro que está muy por encima de la media de la cadena y que es el programa estrella.

Afortunadamente es así. Sin embargo, a mí me gusta alabar la acogida de la gente más allá de los datos de audiencia. Es muy gratificante ir a un bar el martes después de emitir el programa el lunes a la noche y ver que hay mucha gente hablando del programa.

Estos datos cobran aún más relevancia si se tiene en cuenta que la oferta televisiva es más amplia que nunca.

Hoy en día tenemos un montón de canales a mano y cada vez cuesta más conseguir datos altos de audiencia, por eso agradecemos y valoramos mucho que la gente se quede con nuestro programa. En este sentido es curioso cómo se distribuye la audiencia en Euskal Herri. Muchos creen que aquí sólo se ven documentales y contenidos similares, pero analizando los datos te das cuenta de que este es el lugar donde más se ve Telecinco. A la gente le interesan los reality.

¿Cuál es la clave del éxito?

Los concursantes son la base principal de nuestro programa y creo que conseguimos el 85% del éxito gracias a ellos y ellas. Los concursantes de Euskal Herria son muy especiales. Los de otros lugares no están dispuestos a soportar las situaciones que se sufren en El Conquis, pero los de aquí sí.

¿Qué buscan?

La mayoría acude por retos personales y no por fama o dinero, aunque hay excepciones. La gente acude a probarse a sí misma para demostrar a uno mismo que puede vivir y superar esa experiencia. Eso le da mucha fuerza al programa, autenticidad. Lo que se ve en casa ocurre realmente. En otros programas dan comida a escondidas a los participantes, pero aquí no. Todo eso se transmite, y eso es lo que gusta a los espectadores.

¿Qué perfiles buscáis entre los concursantes?

Nosotros intentamos reflejar ese pequeño universo que hay en la calle. No tenemos un perfil concreto, metemos de todo: los que hacen deporte, los que están sin preparar, los que tienen un nivel intelectual alto, los que son algo más especiales, los mayores, los jóvenes, las mujeres, los hombres… Al final, creamos una sociedad pequeña, y yo creo que eso funciona. Intentamos conseguir un equilibrio entre espectáculo y competición.

¿Qué hay que hacer para ser seleccionado en el casting?

La prueba más difícil del Conquistador es el casting. Y es que son 10 minutos y hay que demostrar algo especial para ser elegido en ese tiempo. Al fin y al cabo es como una entrevista de trabajo. Algunos tienen una gran capacidad de autovenderse y otros, por el contrario, a pesar de ser muy buenos en el trabajo, les cuesta aflorar su identidad en ese momento. Nosotros necesitamos que en ese tiempo se demuestre eso. Luego también sucede lo contrario, algunos cuentan películas increíbles haciendo obras de teatro.

Por lo tanto, soléis tener sorpresas.

Ocurre a menudo. Pero eso también está bien. Nosotros formamos los equipos teniendo en cuenta lo que hemos visto en el casting, y luego, al empezar el programa, algunos concursantes muestran otra cara, nos cambian las previsiones y tenemos que cambiar el guión.

Con todo ello, no será fácil elegir a los concursantes.

Hacer la selección no es nada fácil, ten en cuenta que cada año se presentan unas 1.500 personas.

Ya han pasado más de 400 concursantes y 15 conquistadores por el programa.

Es increible. Distinguiría dos grupos entre los participantes. Por un lado, los que son “buenos”. Ahí entrarían Eneko Van Horenbeke y Gotzon Mantuliz, entre otros. Y luego, otros hacen el papel de “malos” y ahí entran, por ejemplo, Manu Maritxalar o Mikel Goñi. El Ying y el Yang. Pero necesitamos a todos, tanto héroes como anti-héroes.

También ha habido cambios entre los capitanes, pero los momentos vividos con Juanito y Korta siguen en el recuerdo del público.

El programa ha cambiado mucho en estos 16 años. Korta y Juanito hicieron un recorrido increíble, pero el programa y los personajes tienen un desgaste y hacía falta un cambio. Tuvimos una gran lucha porque ETB no quería que los personajes cambiaran, porque funcionaban bien, pero conseguimos dar el salto. Es cierto que aquel fue un año raro, de transición, pero luego el programa volvió a subir.

¿Qué le dan al programa los nuevos capitanes?

Son más jóvenes, le dan otro toque y eso atrae a mucha gente joven. El capitán de este año, Gotzon Burgos, por ejemplo, es un personaje muy bueno para la televisión, aunque muchos no pueden ni verle.

Has dicho que el programa ha cambiado mucho, ¿en qué?

La primera edición fue un experimento, una mezcla de carreras de montaña y pruebas, con poco de reality. Ahora, en cambio, hay pruebas muy duras, pero la convivencia ha adquirido mucho peso. Por otro lado, hicimos 10 años en la Patagonia. A pesar de ser un lugar muy bonito, hacía un frío terrible y la gente se tapaba y se callaba. Ahora, en cambio, con el calor en el caribe hay otra vida, la gente está más alegre y ha supuesto un gran cambio.

¿Esperabais llegar hasta aquí cuando empezó el programa?

No, no. En sus primeros años no tuvo la audiencia actual. Creo que en la primera edición ETB2 tenía una cuota de audiencia del 18%, mientras que El Conquis cosiguió alrededor del 12%. Al finalizar la temporada pensábamos que no haríamos más, pero Peio Sarasola, ex director de ETB, apostó cuando el programa no tenía tanta audiencia y el tiempo le ha dado la razón.

Nosotros en la tele vemos lo que pasa delante de las cámaras, pero el trabajo que hay detrás de las cámaras también será de ver. Cuéntanos en qué consiste tu trabajo de director.

Ese es otro programa ja, ja, ja. En cuanto terminamos un programa hacemos el casting para la próxima edición y también empezamos a buscar nuevos lugares. Una vez conseguido el sitio nos ponemos en contacto con la gente de allí. Hay que hacer un montón de reuniones y organizar muchas cosas. Luego, un mes antes de que empiecen las grabaciones, nosotros vamos al lugar a prepararlo todo. Y después, la grabación dura alrededor de un mes. Cuando volvemos, nos pasamos otros 6 meses montando todo lo que hemos grabado.

¿Cuántas personas tenéis en el equipo durante la grabación?

Trabajamos más de 100 personas, es una pasada. Vamos una decena desde Euskal Herria, y el resto suelen ser trabajadores de diferentes lugares. Este año, una cuarta parte eran argentinos, otra cuarta parte colombianos y otra cuarta parte dominicanos. Es una gran mezcla, ellos tienen otras costumbres y otro ritmo de trabajo, y hay que adaptarse.

¿Cuáles son las funciones de todos esos trabajadores?

Hay cuatro grupos principales entre los trabajadores. Por un lado está la gente que se encarga de las cuestiones técnicas, los cámaras y los responsables de audio. Por otro lado, la gente de producción, que se encarga de organizarlo todo (dónde comer, dónde dejar las lanchas…). Luego están los guionistas y los reporteros, y el último grupo lo forman quienes preparan los juegos: carpinteros, soldadores… gente que maneja el taller. Además, este año utilizamos 25 botes en la grabación, por lo que tuvimos también 25 conductores.

¿Cómo es un día de trabajo?

Nuestra principal limitación es la luz a la hora de grabar. Como el sol salía a las 6:00, para empezar a grabar a esa hora nos despertábamos a las 4:00 y primeramente realizábamos el juego. Luego, la asamblea, y por último, el duelo. Terminábamos la grabación hacia las 18:00, y después íbamos al hotel y hacíamos reuniones para preparar todas las cosas del día siguiente: organizar los juegos, cambiar el guión… Trabajábamos todo el día. Además, dormíamos con el walki al lado, y si pasaba algo, como ponerse enfermo algún concursante, teníamos que coger el bote e ir a los campamentos. Es duro, volvemos a casa muy cansados.

Por lo tanto, el concurso no sólo es duro para los participantes, sino también para vosotros.

Yo creo que es más duro para el equipo que para los concursantes. Yo este año perdí 6 kilos mientras duró la grabación.

Dentro de ese trabajo, otro de los pilares importantes es el diseño de los juegos. En este ámbito también ha habido desarrollo.

La fuerza ha ido perdiendo peso con el paso de los años y han ido cobrando importancia la habilidad y la destreza. Al final, queremos que todos los participantes tengan oportunidades y que los que tengan más capacidades vayan adelante. Intentamos intercalar cosas diferentes: agua, cuerdas, montaña…

Has comentado que el equipo lo conformáis más de 100 personas durante el rodaje, pero la responsabilidad de todo esto es tuya y de Txema Montoya.

Llevamos muchos años juntos y nos entendemos bien, con sólo mirarnos sabemos hacia donde tirar. Nos respetamos mucho.

Hoy en día la gente te conocerá, pero lo que quizá no sepa es cuál ha sido tu trayectoria antes de llegar a ser director del Conquis.

Después de mis estudios de periodismo y realizador, empecé a trabajar en informativos de ETB y luego pasé a deportes. Allí estuve siguiendo a la Real durante muchos años. También al Athletic en alguna temporada. En 1998 estuve en el Mundial de Francia y en la Eurocopa. El caso es que me cansé del fútbol, quería hacer otras cosas, y decidí dejar el trabajo.

En ETB hacían entonces un programa sobre  diferentes ONG-s, y pasé dos años trabajando en aquel programa dando la vuelta al mundo. Luego surgió el proyecto de hacer Basetxea con Txema Montoya y Patxi Alonso, los dos fueron compañeros en mi etapa en la sección de deportes. Así se juntaron de nuevo nuestros caminos, y desde entonces hemos realizado un montón de programas: 10 Basetxes, 16 Conquistadores, 101 Gaztelu, Invictus, Aconcagua … de todo.

¿En qué punto te encuentras actualmente?

Estoy muy a gusto con el trabajo de ahora. El Conquis me permite conocer lugares nuevos y gente nueva, y eso es muy enriquecedor. Además, nosotros no vamos como en vacaciones a los buenos hoteles, nos sumergimos en la vida de los ciudadanos de allí y se aprende mucho porque convivimos con ellos. Estoy muy contento.

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