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Atrás Ignacio Tanco: “el objetivo último de la misión Juice es establecer la habitabilidad de estos mundos que son unos sitios muy particulares en el sistema solar”.

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04·05·2023


El urnietarra Ignacio Tanco, ingeniero de la Agencia Espacial Europea (ESA), es el responsable del equipo que dirige el satélite Juice a Júpiter. La misión se lanzó con éxito el 14 de abril y cuando llegue a Jupiter en el año 2031 realizará observaciones precisas de Júpiter y de sus tres grandes lunas oceánicas: Ganímedes, Calisto y Europa.

¿De qué trata el proyecto y qué objetivo tenéis?

La misión Juice está diseñada para volar a Jupiter, entrar en órbita en torno a este planeta y luego hacer un tour de las lunas heladas que son Europa, Ganímedes y Calisto. Haremos unos 34 sobrevuelos de las lunas, y finalmente, entraremos en órbita en torno a Ganimedes para hacer una exploración concienzuda de esta luna en particular. El objetivo último de la misión es establecer la habitabilidad de estos mundos que son unos sitios muy particulares en el sistema solar. 

¿Qué tienen de particular?

Son sitios que tienen cantidades enormes de agua. Solo en Ganímedes se estima que hay bastante más agua que en la tierra, por lo menos entre 6 o 7 veces más que todos los océanos de la tierra juntos. Por lo que podemos ver, este agua está en estado sólido, es hielo, pero existen indicios que nos hacen pensar que posiblemente haya una cantidad importante de esta agua en estado líquido por debajo de la superficie. Si fuese así, esas tres lunas podrían tener condiciones en las que se pudiese dar la vida. Este es el objetivo último de la misión Juice, establecer si se dan esas condiciones o no.

¿Si se dieran esas condiciones se podría detectar vida?

Juice no está diseñado para encontrar vida. Sin embargo, si puede detectar si existen los bloques necesarios para que se pudiese desarrollar un ambiente similar al que tiene la vida en la tierra, que sería agua líquida y presencia de ciertos compuestos químicos como el carbono, hidrógeno, oxígeno, fósforo, azufre y demás. Si los indicios que encontrase Juice fuesen lo suficientemente certeros de que se dan esas condiciones, la siguiente pregunta sería, ¿ha existido o puede existir ahora vida en estos planetas? 

Todo ello habla de la importancia de esta misión.

Desde el punto de vista europeo es una misión muy ambiciosa. Se aprobó hace unos 12 años y contamos con llegar a Jupiter en 2031. 

El proceso de preparación ha sido muy largo y me imagino que duro también.

El proceso de diseño y construcción de la nave es muy intenso. Los primeros resultados de vuelo nos indican que el satélite está muy bien diseñado y parece muy estable. El proceso de preparación del lanzamiento también ha sido muy inteso. Sobre todo el último año hemos estado dedicados al máximo. La campaña de simulaciones se realiza tres meses antes del lanzamiento y es ahí donde entrenas a los equipos para hacer frente a todo tipo de contingencias.

Ese entrenamiento será imprescindible para luego responder adecuadamente.

Por supuesto. Los oficiales de simulación son un equipo que se encarga de planear estas simulaciones y de pensar en los fallos que van a introducir. Lo hacen conociendo a los equipos y a los sistemas. Saben donde están los puntos débiles y como ponerte en situaciones comprometidas. No solo introducen fallos en el satélite simulado sino también en los sistemas de tierra, en los equipos e incluso en las personas. Por ejemplo, en una simulación, yo siendo el líder del equipo de operaciones recibí una llamada diciéndome que tenía que decir que me sentía mal e irme. Dejé que el resto del equipo se hiciera cargo de las operaciones para ver como respondían al hecho de que una persona clave como es el líder de operaciones no estuviese allí. 

¿Cómo viviste el lanzamiento? El tiempo que teníais era muy limitado.

Con mucha tensión y anticipación. Los lanzamientos interplanetarios son hechos de esta manera en general, con ventanas de lanzamiento muy restringidas. En nuestro caso teníamos un segundo cada día. El primer intento fue suspendido por razones climatológicas. En el segundo intento todo salió bien asique una gran satisfacción para todos. 

¿Por qué contabais con solo un segundo al día?

La tierra gira en torno al sol y luego gira en torno a si misma y para seguir la trayectoria que nos llevará a Jupiter hace falta una navegación muy precisa y el margen de error en la trayectoria es pequeñísimo. Si tienes errores en la trayectoria, es decir, si en vez de lanzar en ese instante que sería el correcto, esperas 5 minutos, el punto en el cielo al que tienes que volar sigue siendo el mismo y necesitarías que el cohete corrigiese al subir. En nuestro caso si hubiésemos lanzado dos segundos después el cohete nos hubiera inyectado en una trayectoria incorrecta porque no hubiese podido corregir esa diferencia, y entonces la corrección hubiera tenido que ser hecha con el satélite, con Juice, que tiene una capacidad de corregir la trayectoria pero es limitada por el combustible que lleva a bordo, y preferimos mantenerla intacta para usarla durante el tour de las lunas heladas, porque ahí si que necesitaremos hacer maniobras de corrección continuamente para mantener el satélite en la trayectoria justa. 

¿Una vez lanzado el seguimiento es continuo?

Durante la fase crítica, en lo que se llama operaciones de órbita temprana, hacemos un seguimiento de 24 horas con nuestras estaciones terrenas. Tenemos antenas de 35 metros. Una en la frontera entre Argentina y Chile, otra en Madrid y otra en Australia. Pero no podemos permitirnos el seguimiento continuo durante toda la misión porque también tenemos otras misiones en la agencia que requieren de estas antenas. Nosotros ahora hacemos un contacto al día de 12 horas. Durante esas 12 horas se hace trabajo continuo y probamos los distintos sistemas y unidades del satélite. Luego, a finales de junio pasaremos a hacer un contacto a la semana y después lo ponemos en una especie de modo stand by, en el cual el satélite se ocupa de si mismo pero no realiza ninguna tarea. En esa fase de crucero solo despertamos el satélite cuando es necesario hacer maniobras de corrección o hacer tareas de ingeniería.

El camino a recorrer es muy largo y el satélite llegará en 2031 a Jupiter.

El sistema solar es muy grande y llegar a Jupiter no es tarea fácil, sobre todo con un satélite de nuestras dimensiones. En el lanzamiento Juice pesaba seis toneladas. Apurando al máximo lo que nos puede ayudar el cohete y el lanzador, hemos conseguido sacar unos tres kilómetros por segundo, y para llegar hasta Jupiter necesitamos acelerar el satélite todavía mucho más. Tenemos una serie de maniobras de asistencia gravitacional en la cual usamos la gravedad de los planetas para acelerar al satélite, y esto lo haremos en torno a la tierra. La primera maniobra es en agosto del año que viene. Luego tendremos una serie en Venus y dos más en la tierra, y solamente a partir del 2027 es cuando ganamos suficiente velocidad para salir de la parte interior de lo que sería el sistema solar y alcanzar Jupiter cuatro años más tarde. 

Y una vez allí comienza la fase científica de la misión.

Será realmente una cosa espectacular. Vamos a visitar estos mundos que son interesantísimos en el sistema solar. Esperamos los resultados.

¿Una misión de semejante calado contará con un importante presupuesto no?

El coste total de la misión es de unos 1.600 millones de euros. Es una importante cantidad, pero en mi opinión los gastos científicos con fines pacíficos son una inversión que merecen la pena. Además, todos los datos que obtenemos en nuestras misiones son inmediatamente abiertas al público.

Esta no es la única misión que has dirigido.

Participé en Rosetta. Fue un hito para la exploración espacial Europea porque logramos aterrizar una sonda en un cometa. Esto sucedió en el 2014 y fue una misión complejísima y muy avanzada para su tiempo. Después he trabajado en otras misiones de exploración planetaria como BepiColombo, Solar Orbiter… y finalmente pase a Juice hace 4 años.

¿Cómo llevas la dirección de los equipos? Gestionar grupos de gente no es sencillo.

El ambiente de trabajo en la agencia es fantástico. Somos grupos multidisciplinares de ingenieros de operaciones de toda Europa. El lado humano siempre está ahí con todo lo difícil que puede ser, y hay conflictos como en todas partes, pero se trabaja de una manera muy orientada a resultados. Yo considero que trabajar en la agencia es un privilegio y es algo que aprecio realmente. 

¿Cómo es tu día a día y tu trabajo para que la gente se haga una idea?

Mi trabajo lo compararía con el de capitán de buque, un barco de exploración. Estas embarcado, tienes una tripulación y tienes una serie de tareas que realizar. Una de ellas es seguir el curso que está marcado para llegar a tu destino y otro es hacer que toda la maquinaria del barco funcione. La única diferencia es que nosotros lo hacemos de manera remota desde una sala de control aquí en Alemania. Es una misión de exploración, se trata de llegar al lugar y averiguar cosas. 

¿Qué trayectoria has seguido? ¿El espacio te ha interesado desde siempre o es algo que despertó tu curiosidad más tarde?

Yo desde siempre me he sentido muy atraído por el espacio. Sabía desde pequeño que era algo en lo que quería trabajar y me oriente en esa dirección. A través de uno de los profesores de Marianistas, donde estudié en San Sebastián, conseguí una beca en una universidad de Illinois. Una vez que me gradué allí, cursé un master en diseño de sistemas espaciales y gracias a ello conseguí trabajo en Estados Unidos. Trabajé allí cuatro años en una constelación de telefonía móvil por satélite. Estados Unidos tiene la particularidad de que ofrece unas oportunidades que son difíciles de conseguir en otro lugar. Al salir de la universidad empiezas a trabajar en niveles muy difíciles de alcanzar en Europa. Pero también tienes que sacrificar mucho estando allí y la vida personal practicamente desaparece. Después de estos 4 años, la que en aquel entonces era mi novia y ahora mi mujer, decidimos volver a Europa y conseguimos trabajo en Darmstadt los dos. Allí está el centro de control de la agencia espacial europea donde desarrollo mi carrera desde 2001.

¿Has trabajado en algún otro lugar?

Entre medias estuve un año en Italia en el lanzamiento de un satélite de la agencia espacial europea. Realicé el lanzamiento y después fui a Darmstadt donde me quede de manera permanente.

Para llegar hasta donde estas habrás tenido que sacrificar muchas cosas.

Yo sabía desde bien joven que terminaría saliendo de Urnieta y de Euskadi. Tenía un impulso para explorar más allá, pero nunca he dejado el pueblo atrás, sigo volviendo y sigo en contacto con la familia y con la cuadrilla. Para mi es una emoción poder mirar atrás y ver que las raíces me llevan hasta el pueblo.

Se puede decir que el resultado de la balanza es positivo.

Sin ninguna duda. Yo recomendaría a la gente que tenga espíritu abierto a mirar más allá, apreciando obviamente lo que tenemos en casa porque hay que saber reconocer lo bueno, pero esa amplitud de miras que te da el salir y conocer otras maneras, es muy importante. 

Estáis contentos en Alemania y entiendo que de momento no tenéis idea de moveros.

Mi futuro lo veo en la agencia porque aquí tengo grandes perspectivas de trabajo. Encuentro grandísima satisfacción tanto personal como profesional. Estamos entrando en una era dorada de la exploración espacial. El futuro es muy brillante. Las misiones que están preparadas y lo que se acerca en el futuro es realmente de una intensidad que no hemos conocido hasta ahora. 

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